15 jul. 2017

[FOTOS | ENTREVISTA] Carla Peterson: “Quería llevar nuestro teatro a Washington” - Espectaculos Diario Perfil

La actriz protagoniza Papá se fue de viaje, que ya vendió más de 300.000 entradas. Asegura que no quiere que su carrera afecte a su hijo, y que en Estados Unidos lo que más le costaba del protocolo era la puntualidad.

Foto:cedoc


El clima lluvioso se instaló en Buenos Aires ayuda, pero la explicación de que Mamá se fue de viaje siga tercera entre las más vistas de cara al receso invernal, la tiene Carla Peterson: “La fórmula de la película es que es para toda la familia. Ese es un motivo que atrapa a la gente. Acá se divierten los padres y los chicos, pero también pueden ir adultos solos. Está muy bien filmada. Fue muy difícil rodarla por los chicos, que tienen un rol protagónico y que consiguieron cosas muy difíciles, como el niño más pequeño que con dos años hace cosas impresionantes, como improvisar una escena”. La comedia de Ariel Winograd, que ya superó los 300 mil espectadores, de entrada comenzó a llamar la atención a partir del tráiler que se viralizó entre grupos de Whatsapp de madres que parecían conectar perfectamente con los motivos que llevan al personaje de Peterson a dejar a su marido al cuidado de los hijos y tomarse vacaciones. Igualmente, la mujer del ex embajador en Estados Unidos y actual candidato a diputado porteño, Martín Lousteau, aclara que el avance “es un poco engañoso porque creés que en algún punto es una película para que las mujeres se rían de los hombres y no es eso. No es sólo para identificarse con un matrimonio”.

- Destacabas a los chicos de la película, en días contaste salidas muy divertidas de tu hijo. Aunque tenga 4 años ¿Lo imaginás siguiendo tus pasos?
- A mí me encantaría, lo veo muy sociable. Le encanta hablar y que lo escuchen. El otro día en un cumpleaños de grandes pidió silencio y que le prestaran atención porque iba a hacer un truco de magia. No tiene ninguna inhibición. Si fuera actor le viene bien, si fuera político también (ríe). Igualmente, todavía estoy tratando de ver qué le gusta. Me encantaría que le guste la música y cosas que a mí me costaron mucho. Recién ahora le estoy explicando dónde trabaja mamá, que hace películas o teatro. El otro día me preguntó si iba a estar en las películas, porque veía un montón de chicos y él no aparecía. No sé, todavía estoy viendo cuáles son sus intereses.

- ¿Cómo ves a la industria audiovisual en momentos donde parece achicarse?
- Se producen cosas, lo que pasa es que se hacen con otros tiempos y para otros lugares, aunque no sé si en cantidad. Veo que hay proyectos interesantes en tele, fuera de la televisión abierta. Hay más coproducciones con Netflix y HBO.... Yo estaba afuera y me hablaban de El Marginal. Gente de otros países de habla hispana que quería ver cosas en su idioma. Estaban todos enganchados, como cuando uno se engancha con Breacking Bad. Sería interesantísimo que todos fuéramos por ahí y que además tuviéramos un espacio de la mejor manera. Respecto al cine, no sé cuánto se está filmando, pero sé que está más difícil pagar una entrada. El cine necesita estar muy apoyado y que el reconocimiento que tuvo en todo este tiempo siga existiendo. Por ejemplo, un programador de un festival muy importante me decía que era uno de los que más corta tickets fuera de las películas norteamericanas. También, el otro día Joaquín Furriel contaba que su película estaba por filmarse, pero que sabía que unas cuantas estaban suspendidas… Hay que estar atentos y no descuidarlo.

- ¿En tu estadía en Washington viste alguna obra que te despertaran ganas de hacer acá?
- Al revés. Yo quería llevar teatro, pero era difícil porque no soy una productora. Pensaba en el público hispano, en obras que si las llevabámos iban a romperla, en un montón de grupos teatrales, cosas chicas para no tener problemas con los costos y las puestas. Me pasaba acá que venía una semana a ver teatro y cualquier cosa que veía me transformaba la cabeza. No quiero hablar mal de su teatro, pero a mí me pasaba eso. A veces sentía que eran cosas que eran parecidas a las que veía en la zona del Abasto, pero con más luces y vestuario. Ojo, no fui a ver todo, pero vi mucho. No me pasaba eso de querer traer algo, sino de sentir que habría que caerles con todo lo nuestro. Se quedarían pegados a la butaca. Con el cine también pasaba. Se sorprendían con las películas que hacemos.

- ¿Qué tareas encaraste en la embajada?
- Quería lograr intercambios con los institutos teatrales. El Kennedy Center con el Teatro Cervantes, por ejemplo. No pudimos hacerlo porque justo acá estaban largando con la programación y a los tres meses nos volvimos. Lo que hicimos fue conectarnos con un argentino que está allá, que se llama Mariano Vales. Él tiene un programa de inserción a la música para aproximadamente 600 chicos de 4 a 18 años que se llama DC Youth Orchestra.  Cuatro filarmónicas y ahora formaron la primera orquesta juvenil de tango en Estados Unidos. Chicos que no son argentinos, que cada vez que alguien quiere escuchar tango se los llama. A ellos se les ocurrió formándola con un bandoneonista argentino.

- Tal vez a tu pesar, trabajaste en políticas culturales. ¿Te ves en un futuro haciendo algo de eso acá?
- No, yo quiero disfrutar. Todo lo hago de manera independiente. Hice las cosas como se hacen en el teatro de acá: te juntas con dos que tienen ganas y nace una orquesta. Las ganas, las necesidades y la creatividad hacen que las cosas salgan. Además, la idea de formar una orquesta se le ocurrió a Mariano Vales. Lo que puedo aportar lo aporto, pero no quiero saber de plata. Todo lo que sea aporte sin recursos es para mí.
- ¿Qué es lo que más te gusta de estar de nuevo en Buenos Aires?
- Este es mi lugar, es donde soy lo que soy, y puedo crecer y vivir las cosas desde adentro, siendo, no relatando. Allá es como que relataba, contaba quien era y cómo es Argentina. Allá podía hacer algo para entretenerme, acá lo hago para modificar algo en mí o en los demás. Desde hacer teatro hasta estudiar algo. Siempre pensé que si hubiera nacido en otro país no sería quien soy. En Argentina hay creatividad, con o sin recursos, y se filma de verdad. Acá aprendí a hacer una obra de teatro con nada y que la sala esté llena. No sé si en otro país hubiese tenido las posibilidades que tuve acá.

El sueño de hacer televisión para el exterior


De Washington se queda con algunas cosas cotidianas. “A veces hay un orden mucho más claro, reglas que hay que cumplir. Las cosas que funcionan son así, no puede venir uno y cambiarlas, y después venir otro y hacer lo mismo”, explica. Si tiene que pensar en lo que más le costó de la vuelta no duda: “Manejar. El tránsito es más ordenado, acá somos distintos. Allá no existe el ‘puedo parar un minutito en doble fila’. Si lo hacés te tenés que enfrentar a un cana de cinco metros y no sabés lo que te va a pasar…”. También dice que vio más atención en el cuidado de lo público, algo a lo que acá todavía no abunda.

- ¿Te costó el protocolo?
- No mucho. Yo acompañaba a Martín y, más que el tener lista una tarjeta de presentación para las reuniones, eran cosas normales como darse la mano. Nada de besos como hacemos nosotros. Cosas de sentido común y no de protocolo. No hubo nada que me haya hecho hacer un esfuerzo mayor, salvo ser súper puntual, algo que a mí me cuesta mucho. Me costaba más entender cómo son los colegios o los cumpleaños de los chicos... Los nenes comen manzana y juegan un rato. Cuando terminan, a la hora y media, cada uno a su casa. Después, se mandan tarjetas de agradecimiento.

- ¿A la hora de elegir un papel, evaluás si podés afectar la campaña de Martín?
- No. La campaña anterior estaba haciendo Venus en piel, digamos que no pegaba mucho. Lo que sí pensaba era que yo me iba todas las noches, Martín estaba todo el día afuera y mi hijo era muy chiquito… Me preocupa mi casa. Nada de lo que pueda hacer arriba del escenario debe afectarlo.

- Volvés al cine con Hernán Guerschuny. ¿La televisión no te tienta?
- Me gustaría hacer tele. Estaría buenísimo que sea algo para acá, pero también para afuera. Cuanto más podamos expandirnos, mejor. Me encantaría volver a trabajar en algo que esté cercano a la gente.

- Viajan menos nuestras ficciones…
- Bueno, eso es difícil. Las cosas que se hacen para aire no tienen el tiempo que necesitan las que se hacen para vender al extranjero. La televisión abierta es la que mantiene todo y hay que tenerla andando siempre. Cuando nos ponemos a pensar cosas para afuera nos salen bien. La capacidad está.

- ¿Creés que encajarías en alguna de las tiras que están al aire?
- En Las Estrellas podría ser la mamá o una tía (ríe). Los que quedan siempre son los galanes. Ellos la pasan bien. Cada vez con chicas más chicas y nosotras, bué… Qué le vamos a hacer.

Alfredo Mera

Espectaculos - Diario Perfil

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10 jul. 2017

[VIDEO] Carla Peterson en un video con más 60 actores en homenaje a las víctimas del atentado a la AMIA

Más de 60 actores fueron convocados por AMIA para interpretar frases, de autores argentinos, para homenajear los 23 años del atentado de 18 de julio de 1994.
"Libro la Memoria" el proyecto para recordar las 85 víctimas fatales del ataque terrorista.

Video Completo


Participación de Carla Peterson

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[VIDEO | FOTOS] Programa completo: Las puertitas del Sr. López • 08/07/17







6 jul. 2017

[NOTA | FOTOS] Carla Peterson, intima: "Me encantaría tener una familia numerosa." • Ciudad Magazine

La artista, que este jueves estrena la peli Mamá se fue de viaje, mantuvo un mano a mano con Ciudad en el que tocó todos los temas: la maternidad, su amor con Martín Lousteau, la política, el paso del tiempo, las críticas y mucho más.

Por Florencia Maccione @floppydisk


“La vida siempre te sorprende”, sentencia Carla Peterson (43) y lo dice con conocimiento de causa. En el punto de mayor éxito de su carrera como actriz, se cruzó en su vida la política. En realidad, se cruzó Martín Lousteau (46) y todo cambió: se enamoró, se casó, se convirtió en la orgullosa mamá de Gaspar (4) y pasó el último año y medio viviendo en Estados Unidos, nada menos que como la mujer del Embajador de nuestro país.

Sin embargo, a sólo semanas de regresar a Argentina, Carla deja en claro que entre tantos cambios su rol de mamá es el que mejor la define. Derretida de amor por Gaspar, Peterson muestra fotos de su hijo, cuenta con emoción qué cosas le gustan al nene y cuánto disfruta pasar tiempo con él. Y, como si se tratara de un axioma de la ley de atracción, en pleno disfrute de esta etapa protagoniza una película con la maternidad como eje principal: Mamá se fue de viaje, que llega hoy jueves 6 a los cines y donde comparte cartel con Diego Peretti bajo la dirección de Ariel Winograd.

“Me encantó la posibilidad de venir a filmar la película mientras vivía en Estados Unidos porque fueron sólo diez días. No me quería ir mucho tiempo de mi casa porque no quería estar lejos de mi familia. Tenía muchas ganas de trabajar con este equipo y la historia es genial”, le cuenta a Ciudad la actriz, que interpreta a una madre que colapsa y decide dejar a sus cuatro hijos al cuidado del padre mientras ella se va de viaje sola a Machu Pichu.

- ¿Alguna vez tuviste ganas de irte de viaje sola y dejar a Gaspar con Martín?
- La verdad que no, pero para la película sí me tuve que ir de viaje y sí lo tuve que dejar. Pero me pasaba al revés: no me quería ir, lloraba porque nunca lo había dejado solo y eran muchos días. A veces lo que me pasa es que tengo ganas de salir o ir al teatro. No lo dejo mucho, una o dos veces se debe haberse quedado a dormir con su abuela para poder salir.

- ¿Cómo te definís como mamá?
- No me puedo definir con una palabra. Me cuesta verme de afuera. Yo creo que voy descubriendo. No sé si soy tan divertida porque trato de ordenar un poco todo. Entonces, él no me debe ver como la mamá más divertida del mundo. Sí paso mucho tiempo con él pero yo soy la que le dice ‘bueno, a cepillarse los dientes, a ponerse el pijama, a comer’. Estoy buscando constantemente cosas divertidas para hacer con él, cosas nuevas. Siempre es descubrir algo nuevo, como una plaza con juegos divertidos. Intento hacer eso y crearle la curiosidad por descubrir y explorar cosas.

- ¿Extrañabas la actuación mientras vivías en Estados Unidos?
- No, porque tenía muchas cosas interesantes para hacer y ver, que tienen que ver con lo que yo hago. Me conecté con todo eso allá. Hablaba de nuestro cine, de nuestro teatro e iba a ver muchos espectáculos, y compartía todo eso con gente de otros países. Había mucha vida cultural y no te alcanzaba el día para ver todo. Me hice de un hermoso grupo de amigas y disfrutaba mucho compartir con ellas y sus hijos, que se hicieron amigos de Gaspar.

- ¿En algún momento te dio miedo semejante cambio de vida?
- Fue una decisión importante. Además, no tuve mucho tiempo de procesarla. Pero no tenía dudas. El que tenía que estar seguro era Martín, que era el que tenía que trabajar. Yo no tenía ninguna obligación allá. Por mi parte, estaba feliz de acompañarlo, de llevar a mi hijo a un lugar de tanto interés y de estar los tres juntos. O sea, yo sabía que iba a estar bien. Ya conocía la ciudad, sabía a dónde iba.

- Resulta tentador asociar Washington a las internas políticas de House of Cards… ¿Es tan así?
- ¡Hay un poco de todo! (risas) Lo que pasa es que yo no me dedico a la política ni a nada de eso, entonces tenía toda la parte cultural para mí. Era maravilloso realmente. La verdad es que estuvo buenísimo.

- Cuando estabas allá se dijo que le habías puesto un ultimátum a Martín para volver al país. ¿Fue cierto?
- Nada. Cuando vi eso, no lo podía creer. No tenía ningún apuro por volver, estaba feliz allá. Sabía que íbamos a regresar en algún momento, que lo íbamos a decidir entre los dos pero que la fecha dependía más de la carrera de Martín. Pero yo estaba muy contenta allá. Es más, me dio mucha tristeza volver porque sabía que se terminaba una etapa hermosa.

- ¿Disfrutabas del anonimato y de poder salir a la calle sin que te reconozcan?
- Eso era lindo pero no porque me guste el anonimato, sino no me hubiera dedicado a la actuación ni Martín a la política; sino porque yo trato de no exponer mucho a Gaspar. A veces me tiento de subir fotos de él, pero al final publico alguna imagen de atrás, que se lo ve poquito. Me parece que él es el que tiene que decidir si quiere o no salir. Allá era algo tramposo porque éramos anónimos para poder caminar por la calle sin que nadie mire; pero cuando llegábamos a un evento éramos las personas más importantes de Argentina. Fue una experiencia única que no estaba en mis planes para nada. Siendo actriz, alguna vez imaginé que podía filmar en el extranjero pero nunca algo así. La vida siempre te sorprende, no sabés a dónde te puede llevar.

- ¿Cómo fue el regreso?
- Fue muy lindo porque estaban todos súper contentos. Después no tuvimos tiempo para vernos (risas). También es lindo volver a mi casa y a mi trabajo. Fue lindo y fácil, fluyó. Ahora estoy aprovechando para ir mucho al teatro y ver a amigos sobre el escenario.

- ¿Martín también disfruta de estas salidas?
- Sí, le encanta. Hay momentos en que tiene más tiempo y otros que menos, como este (N.de R: Lousteau está en plena campaña de su candidatura a Diputado por la ciudad). Le encanta el cine, el teatro. Es más, me encanta ir con él porque yo veo todo con mi visión de actriz y él percibe otras cosas. Me gusta conocer su opinión. Él es muy generoso, divertido y curioso.

- ¿Cómo es como papá? ¿Es como el personaje de Peretti en la película, súper despistado, o se las arregla mejor con Gaspar?
- No, ¡para nada! En época de campaña, pareciera que está planeado que yo diga que es un papá genial (risas). Pero él es la persona más ordenada. Los dos estamos muy entusiasmados con la crianza de nuestro hijo. Nos encontramos grandes, era algo que queríamos mucho y disfrutamos de verlo crecer. Nos descansa mucho estar con él porque nos corre a nosotros del centro. La verdad es que Martín es muy compañero. Siempre lo fue. Cuando yo estaba haciendo una obra de teatro, Venus en la piel, él estaba haciendo campaña y se ocupaba de Gaspar cada noche que yo estaba en el teatro, le daba de comer, lo acostaba. Jamás me dijo ‘no lo hagas porque estoy en campaña’. Ahora, nos organizamos mejor (risas). Pero más que nada porque no nos gusta perdernos nada de nuestro hijo.

- Alguna vez dijiste que la maternidad te llegó en el momento justo de tu vida. ¿Por qué? 
- Es que fue cuando lo conocí a Martín. Me hubiese gustado conocerlo antes, pero bueno… ¡nos conocimos! (risas) Nos encontramos y eso es lo importante.

- Y se fue dando todo muy rápido en su historia de amor...
- Sí, la verdad es que hicimos un montón de cosas juntos. ¡Mucho! No llegamos a los seis años de relación y ya tenemos un hijo, vivimos afuera dos veces porque cuando nos casamos él también estaba en Estados Unidos, viajamos un montón, yo hice tiras, obras, películas; él fue diputado, embajador, hizo campañas.

- ¿El compañerismo juega un rol fundamental en esos momentos?
- Sí. ¡Hay que ver qué pasa cuando dejemos de hacer todas estas cosas y estemos quietos un poco! (risas) No, mentira. Lo importante es que no desconectamos de la realidad. Hacemos todo eso, pero nos gusta volver a casa y estar juntos.

- ¿Cómo vivís esta etapa de campaña?
- Fui aprendiendo a acompañarlo y también voy entiendo que son momentos más difíciles, donde parece que nadie se quiere. Y no es así porque después todos tienen que trabajar juntos y eso es lo raro. Trato de no dejarme llevar por lo que se ve sino preguntarle a él, porque afecta un poco, duele. No es lindo escuchar cosas feas, que no son así y sabés que no son así. Tenés ganas de salir y de decirlo, pero no… hay que calmarse. Es como cuando discutís con alguien, el impulso es lo peor. Aparte me sale la tana de adentro y él me calma. Trato de que no me afecte pero a veces me afecta. Es más difícil la política que la actuación.

- Como actriz estabas acostumbrada a que hablen de vos en los medios...
- Sí, ¿pero qué pueden decir? Yo no tengo responsabilidades sobre la gente. Tenés la responsabilidad de ser respetuosa pero la gente que no me quiere ver, no compra una entrada al teatro. No te viene a ver y listo, no pierde el tiempo ni su plata. En cambio, en la política es distinto, la gente tiene problemas y a veces no se sienten bien representados. Es totalmente distinto… ¡Era más fácil ser actriz! Pero quizás no nos gusta la comodidad con Martín… Sino tal vez no hubiéramos vuelto al país.

- Hablando de críticas, hace poco te cruzaste con una seguidora de Instagram que te cuestionó por subir una foto al natural.
- Las mujeres estamos tratando de cambiar un montón de cosas y creo que también hay que ser un poco más bondadosas y modificar esos parámetros de belleza totalmente falsos.

- ¿Te afectan ese tipo de críticas?
- No, eso sí que no me afecta. También uno entiende que son las redes sociales y que no hay filtros. A los que me critican porque subo una foto con arrugas, no les doy importancia. Esa vez que contesté, yo había visto la foto sin los anteojos y pensé que estaba divina (risas). Tengo 43 años, tengo algunas arrugas y me las quiero dejar para hacer personajes acordes a mi edad. Me gustan, no me quiero tocar toda la cara (risas). Yo me cuido un montón pero hay que ser más buenos, relajarse un poco y no exigirnos tanto. La vida es una y es hermosa. Pero me dio mucha risa lo que pasó. No estoy todo el día maquillada, no es que me levanto y me maquillo como salgo en la televisión. Para mí, como actriz, el maquillaje es un truco, una caracterización. Trato de estar lo más neutra posible y sorprender cuando me ven en personaje.

- ¿Seguís sosteniendo que te gustaría tener otro hijo cuando Gaspar te pueda ayudar con el bebé?
- ¡Pero eso fue una antigüedad! Es algo que me decía una amiga y más que nada fue un chiste. En el momento en que lo dije Gaspar era tan chiquito, que lo veía como algo muy lejano. Está bueno tener un hijo cuando uno pueda, cuando se de…

- ¿A vos te gustaría ser mamá nuevamente?
- Me encantaría tener una familia numerosa. No todo depende de uno pero ojalá que sí. Me gustaría que Gaspar tenga un hermano.

Fuente: Ciudad Magazine






















Fotos: Musepic

Videos y edición: Leandro Bevilacqua

Producción: Aldana Moreno Lusianzoff   IG: @adealdanaok  TW: @aldimoreno

Locación: Villa Isidro Hotel Boutique & Spa TW: @villaisidro FB: https://www.facebook.com/Villa-Isidro-Hotel-Boutique-Spa-127887700596771/

Logística: La llave de Alegra Films  IG: @lallavedealegra

Maquilló: Estudio Novillo

Agradecimientos: Javier Furgang / Maria Cher / Josefina Ferroni / Malena Feijoo  

5 jul. 2017

[FOTOS | ENTREVISTA] Carla Peterson para la Revista Convivimos

“Me divierte mucho ser actriz” 


A días de estrenar Mamá se fue de viaje, Carla Peterson despliega toda su energía y seducción en una entrevista vertiginosa. Una estrella que brilla con luz propia.


Carla atraviesa la puerta de vidrio y llega con el ímpetu de una pequeña tromba. Viste una ropa que la hace pequeña, como un menudo skater adolescente de Suecia, o de Rusia, o de Buenos Aires. Pantalones amplios, una campera dos talles más, una gorra gris con estrellas. Su energía mueve la masa de aire. Fotógrafos, productores, asistentes y maquilladores forman una nube a su alrededor, inclinando el cuerpo a sus movimientos, con todas las luces de la atención encendidas, dispuestos a lo que mande, como un equipo ante su capitán legendario. Cuando esté en el medio de todos, aparecerá su amabilidad, su humanidad de barrio para saludarnos con un beso a cada uno, antes de dejarse conducir a la sala donde la producirían para las fotos.

Será un vendaval de flashes, utilizando diferentes rincones del exclusivo The Clubhouse, en pleno Palermo Soho. Territorio de estrellas. Cuando termine, con una mirada frontal e irresistible, se entregará a las preguntas.

¿Qué es lo mejor que te está pasando?
(Carla sonríe exquisitamente) Ver crecer a mi hijo. Tiene cuatro años y medio, empieza a ser mucho más compañero y compartimos muchas más cosas. También me hace feliz llegar acá, a la Argentina, y encontrarme con todos mis amigos. Hacer con otros las cosas que yo hago, charlar con mis amigas, ya no por las redes.

La amistad es importante para vos.
Tengo muchos amigos donde trabajo, me divierte mucho ser actriz porque trabajo con gente amiga que admiro y que me gusta. Eso me pone una sonrisa en la cara.

El 2016 Carla lo pasó fuera de Argentina, acompañando a su marido, el economista y político Martín Lousteau, quien se desempeñó como embajador en los Estados Unidos.

¿Sufriste el exilio en Washington?
No, la pasé muy bien. Me divertí, me hice muy buenas amigas, fue una experiencia genial. Permanecer sostenidamente, no sólo unos días, permite compartir experiencias, se arman como comunidades en las que estás en contacto con el otro todo el tiempo, te unís mucho.

Ya habías vivido en Nueva York y en Los Ángeles.
Sí, de muy joven ya había estado, pero esta vez fue distinto. Ahora que soy mamá, la búsqueda no fue mía, sino para que mi hijo estuviera bien, contento, disfrutara, que conociera cosas y se adaptara a otro idioma. También, como es mi primer hijo, hay muchas cosas que yo tengo que aprender, esté donde esté.

Estás loca de amor por tu hijo, ¿no?  
(Asiente con una sonrisa en que la mujer, la actriz, la estrella, se derriten. Gaspar vivirá iluminado por la imagen de esta mamá).


¿Cómo es ser una mamá actriz?
Es una mamá que no tiene tanta rutina. A mí me cuesta mucho la rutina y Gaspar me acompaña mucho. Me da risa cuando él descubre que soy actriz; me ha dicho: “Yo quiero ir adentro de la televisión también”. Dice: “Mamá trabaja en un teatro”, y entonces ve un escenario y me dice: “Andá y trabajá”. Pienso mucho en qué piensa él cuando me ve actuar.

¿Le vas explicando?
Sí, y estoy esperando el estreno de la película que estamos haciendo ahora para llevarlo.

Los actores tienen un trabajo sobre un ego que debe ser muy fuerte, ¿cómo lo manejás?
Ya no pienso tanto en mí, sino en él. Además, el tiempo pasa tan rápido, y quiero disfrutar cada día, porque ya empieza el colegio y no vamos a tener el tiempo que tenemos ahora. Estoy descubriendo tantas cosas. Estoy fascinada y disfrutando de este momento.

¿Gaspar se lleva bien con el papá?
Sí, se divierte mucho más que conmigo. El padre le deja hacer todo lo que quiere. Llego y están tirando cosas y jugando. Tengo que poner orden.

Carla era aún una adolescente cuando fue a Estados Unidos para sumar clases de danzas a su formación como actriz. Siempre supo que quería actuar. Le gustaba la música, cantar, mirar a los actores (“siempre miré mucho”) y luego le gustaba actuar. Cuanto más intensamente miraba, mejor le salían los personajes. Nació con curiosidad, talento y la capacidad de concentrarse enteramente en cada cosa que hace. A los 20 se metió en la televisión con Montaña Rusa. A los 23 fue Valeria en Naranja y media, a los 25 fue Perla Gómez en Verano del 98, a los 28 fue Brigitte de Son amores; a los 32 fue, ya consagrada antagonista, Connie en Sos mi vida, que compuso junto a Natalia Oreiro y Facundo Arana.

Los críticos ya la tenían catalogada por su versatilidad, frescura y solidez, viéndola también hacer teatro clásico con la Compañía Shakespeare Buenos, de su maestro Miguel Guerberoff, o trabajar bajo la dirección de Alicia Zanca en Chicas católicas.

Los 33 años es la edad en que se hace el mayor examen de consciencia de la vida, decía un político sabio. A los 33, Carla Peterson hizo Lalola. Consiguió concertar la capacidad y la actriz que había hecho de sí misma, con algo que el público ansiaba. La tira se convirtió en uno de esos programas que une a espectadores y creadores en una aventura única.

¿Cómo se construyó aquella Lola?
Con muchos años de actuación y un montón de trabajo en equipo. Tenía miles de preguntas. ¿Dónde se terminaba el chiste de disfrazarme de mujer, siendo un hombre al que le aprietan los zapatos? Por suerte, era un hombre que tenía que descubrir el mundo de una mujer, que es tan inmenso, tan rico y tan interesante. Donde terminaba una pregunta, empezaba otra, por lo que se podían hacer miles de capítulos.

Lalola no sólo fue el programa que le dio más audiencia a América TV, sino que fue exportado a Brasil, Estados Unidos, México, España, Francia, Rusia, Venezuela, y otros 30 países. Fue nominado en 2008 a los Premios Emmy Internacional como mejor telenovela.

Ese altísimo momento fue sostenido por Carla al darle vida a Sol Casenave en Los exitosos Pells, que hizo con Mike Amigorena. Siguieron obras en televisión, teatro, cine. Más precisamente, Carla ha participado de una u otra forma en 26 programas de televisión, una decena de obras de teatro y nueve películas. Ganó tres premios Martín Fierro como actriz en rol protagónico, otros tres premios Clarín como actriz revelación y actriz de comedia, y en 2011 recibió el Diploma al Mérito de la Fundación Konex como actriz de televisión de la década.

¿Por qué no parás de hacer cosas?
Porque me divierto. Además, haciendo lo que hago, no podés parar. Estoy preparada para dar un montón de cosas que aprendí en estos años, es necesario traspasar las experiencias. Y también tengo espacio para seguir experimentando. Veo muchos chicos que empiezan y ya cantan, bailan, actúan, editan sus programas… yo ponía la música en un casete y hacía una coreografía.

En 2015, dirigida por Javier Daulte, protagonizó Venus en piel, sobre una relación de amor entre un director de teatro y una actriz, en la que todo es llevado hasta el límite, incluso la capacidad de los actores. En ropa interior durante casi toda la obra, Carla compuso a Vanda y a Venus, que viven en realidades separadas por doscientos años. “El texto siempre te engaña”, dijo, al explicar que sólo vale lo que sucede arriba del escenario.

“Una obra es como un partido de fútbol, tocan el silbato y tenés que actuar, y, hasta que no termina el partido, tenés que correr”, afirma. “No te va a venir a sacar el técnico, tenés que terminarlo”.

Además, te encanta.
Y sí… ¿cuántos Mundiales jugás? ¿De cuántos protagónicos hacés un gran éxito? Yo voy a trabajar toda la vida, pero cuántas Lalola voy a hacer? ¿Cuántas Guapas, cuántos Pells? Entonces lo disfruto como si fuera el Mundial.

Así Carla Peterson ofrece su versión de la intensidad. Al actuar, “me dejo llevar por las sensaciones”. Requiere libertad absoluta para que fluya su energía, y entonces aparece Dolores “Lola” Padilla, Constanza Insúa o Venus. Son personas que estaban dentro de Carla, y que consiguió sacarlas en un rito junto con el público y con sus compañeros.

Carla Peterson descubre personajes que tenía en su interior, que fueron haciéndose en tantos años de mirar a otros. Los saca en los ensayos, capta lo que tienen de auténtico y acaba convirtiéndose en ellos.

¿Podés mantenerte a un costado de la política, estando casada con Martín Lousteau?
Me encanta la forma en que Martín hace política, y lo acompaño. Nos acompañamos en lugares y momentos que sentimos que para el otro son importantes. Para mí es importante que esté conmigo en un estreno, pero, por otra parte, no necesito acompañarlo para mostrar que estoy con él. Me gusta escucharlo, pero no me gusta hablar de él como político. Lo guardo como algo íntimo. Si yo quiero hacer algo sobre política, lo pongo en pensamiento arriba de un escenario. Le hago muchas preguntas sobre política porque confío en su respuesta y creo que a él le pasa lo mismo cuando vamos a un teatro.

Con la fuerza y el enganche que tenés con el público, ¿pensás que un día podrías ser una Eva?
Siempre hicimos los dos nuestro trabajo, incluso viviendo en Estados Unidos yo vine a trabajar. No me imagino haciendo otra cosa que lo que hago. Además de acompañar a Martín, yo hago muchas cosas, tengo un mundo, también represento a la Argentina. Cualquiera que me viera con él en Washington podía googlear mi nombre o mirar una película en un vuelo a Dinamarca y encontrarme. Tengo un camino.

Ya se ha puesto de pie. Dice algo más de su hijo y se despide. Va a materializarse en otra escena. Lo último que vemos es su melena rubia, iridiscente, que deja flotando una luz en el invierno de Buenos Aires.

Revista Convivimos

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[FOTOS] Carla Peterson para la Revista Ohlalá

Carla Peterson: "Prefiero estar natural, sin tanto make up"
Recién llegada de Washington, hablamos de la amistad, las redes y su visión de la pareja política.
Por Agustina Vissani y Ludmila Moscato | Para Revista OHLALÁ!
Foto: Gustavo Sanricco. Produccion Cin Palacios


Nos encontramos con Carla en un café frente al Botánico. "Cuando volvimos a Buenos Aires, vi este coffee store y me encantó. Cerca de casa no había un cafecito con onda como para juntarme a charlar", nos cuenta, y asegura que ella siempre está atrás del último dato gourmet. "Para eso soy especialista". Volvió hace poco más de un mes de su paso por Washington, donde su pareja, Martín Lousteau, ejerció como embajador y ella aprovechó para pasar más tiempo con su hijo, Gaspar, y conocer gente interesantísima.

A punto de estrenar Mamá se fue de viaje, hablamos de la experiencia de vivir afuera, su forma de compatibilizar proyectos en pareja, las redes sociales, la amistad y su momento personal y profesional: "Hoy solo hago lo que me da ganas de hacer".

Viniste a la producción de fotos con tus amigas del colegio, ¿qué dijeron cuando las invitaste a participar?

Estaban copadísimas. Les dije: "¿Quiere venir alguna a la produ de OHLALÁ!?", y se coparon todas, ¡todas! No pude elegir. Nos conocemos de toda la vida, hicimos toda la primaria y la secundaria juntas en un colegio religioso solo de chicas. Tenemos muchísimos recuerdos y una unión incondicional.


¿Qué recordás de esa época?
Cómo nos divertíamos. Claramente no éramos las que más estudiábamos. No es que éramos las peores, pero siempre salíamos mucho y en esa época, cuando empezaba con mis primeros bolos en la actuación, ellas fueron mi primer club de fans, mi público cautivo. ¡Siguen viniendo a todos mis estrenos!
En Instagram te mostrás muy genuina, sin maquillaje, más real, y a veces recibís respuestas muy críticas; ¿cómo te llevás con ese costado de las redes?
Ahora estoy bloqueando más a los que me empiezan a hablar de política o alguna cosa, eso no va. Chau, chau, chau. Porque a veces son muy irrespetuosos, muy pesados. Yo, igual, no entro en el juego, no respondo nada. Incluso cuando te critican, me han dicho "fea, vieja, ¿te hiciste algo?, ¿qué te hiciste en la cara?" o esas cosas. Eso no me importa. Solo una vez respondí algo que me dijeron de lo de la cara, qué sé yo..., yo me había visto re linda; está bien que a veces subo cosas sin tener los anteojos puestos y yo no veo bien.
"Ah, ¿no estaba re linda, chicas?", jajaja.
Claro, dije: "¡Qué linda que estoy!", y después dije: "Mmh, no estaba tan bien", pero yo me veía bien. Fue una vez que me había puesto una flor que me había regalado mi hijo..., y todos: "Estás hecha m...". ¿Para tanto? Me parece que se desvirtúa un poco todo.

Y después subiste la misma foto, pero con Photoshop.
Y sí, me photoshopeé y puse las dos, a ver si se quedaban más conformes. Igual, a mí me pasa así, siempre prefiero estar más natural, sin tanto make up, sin tanto filtro, y transformarme para actuar. El resto del día, es la vida real, como todas. Un poquito de BB cream y a la calle.
Además, es muy loco, las mujeres nos la pasamos pidiendo que se bajen las exigencias y después criticamos así...
Y eran todas mujeres las que me ponían que era fea. Igual, también sabés que no es real eso que pasa ahí, es solo una parte, muchos son trolls, gente que se dedica a desparramar odio.
También sacaban conjeturas de cómo la estabas pasando en Washington, si se volvían por vos, que estabas aburrida...
Sí, yo miraba y decía: "¿De qué están hablando?", "aprovecho que tengo posibilidad de responder...", y no. Todo se mezcla, se confunde todo. Mejor ni me meto, dejo que hablen.
¿Y vos adaptándote a la vida de allá? ¿Era lo que esperabas?
No, me sorprendió para bien, estuvo muy bueno. En realidad, no tuve ni tiempo de imaginarme cómo iba a ser. Fue muy rápido todo: la propuesta y en menos de un mes ya estábamos allá.

¿Qué sentiste que tuviste que ceder para poder irte?
No, no lo viví así, nunca pensé "dejo lo mío por un tiempo", porque, en realidad, yo seguí trabajando, seguí en contacto, lo aproveché para crecer, para conocer gente que hacía lo que yo hacía, para observar o para estar con mi familia. En ese momento era más importante eso que hacer un programa de televisión o una obra de teatro, porque sabía que Gaspar dentro de poco ya empieza a ir al colegio todo el día o a tener más actividades, entonces era el tiempo para estar con ellos. No lo sentí como "bueno, estoy dejando de lado mi carrera, mis cosas", no lo pienso así, yo no pienso nunca en "la carrera", no planeo, voy viviendo lo que me pasa.
Tampoco es que dejaste un proyecto por la mitad para irte...
No, es que de golpe podría haber dejado una tira para irme, porque para mí lo más importante siempre es mi familia. Igual, no lo sentí como un "dejo todo y te acompaño", me parece que también era una responsabilidad muy importante y muy interesante para los dos.
Una oportunidad familiar.
Si bien el que iba a representar a la Argentina era Martín, cuando llegás ahí te das cuenta de que vos sos la cara de tu país. Argentina somos nosotros dos, atrás hay un equipo, hay una embajada, un montón de gente, pero... lo tomé como eso. Entonces, yo también voy a representar a mi país desde lo que yo conozco, lo que yo sé, y era interesantísimo.
¿Cómo fue ese rol?
Yo era una mujer del embajador bastante particular. Cada una le pone su impronta, obvio. Todos sabían que era actriz, porque antes de invitarte a un lugar todo el mundo averigua para saber qué temas tratar, ver puntos en común. Igual, ojo, no es que yo iba a todos lados; cuando no me cerraba mucho, aprovechaba para quedarme en casa con Gaspar. Si el plan es ir a hablar de política y relaciones internacionales toda la noche, prefiero quedarme con él y disfrutar una noche de madre e hijo.
¿Llegaste a hacerte grupo de amigas?
Re. Al principio, era gracioso porque todos estaban preocupados por buscar chicas de mi edad o un poco más grandes, pero que les gustara lo que yo hacía, que tuvieran hijos, armaban encuentros...
¿Te hacían citas a ciegas con posibles amigas?
Suena rarísimo, pero algo así. Yo iba, yo la paso bien siempre. Conocí muchas argentinas, me hice un grupo de amigas, con grupito de WhatsApp y todo. Te acompañás mucho, te van ayudando en cualquier cosa que necesitás, funcionan como una red, te pasás datos.
Decías que fuiste a un montón de cenas y eventos súper interesantes, ¿cuál fue tu escena más cholula?
Yo siempre, desde que era chica, seguí los premios del Centro Kennedy de Washington a la cultura. Lo veía porque se los daban a artistas muy copados, músicos, actores, y es un homenaje muy televisivo además, como hacen todo en Estados Unidos, llaman a alguien que vos no tenés idea a cantar una canción de Barbra Streisand, pero lo hacen bailando hip-hop y atrás de una cortina aparece Michael Jackson. Ese año justo se los dieron a Martha Argerich y a Al Pacino, que estaba con su mujer, también argentina. Me copó, bailaron tango y aparecía la imagen del Colón. Igual, mi momento cholulo no tuvo que ver con ninguno de ellos. En la fiesta me encontré con Linda Carter y no pude evitar la selfie.
¿Con la Mujer Maravilla te salió la cholula?
Sí, estaban Obama, Michelle, dándole la medalla, Kevin Spacey, un montón de artistas, pero yo me saqué la foto con la Mujer Maravilla. Pero por un chiste con mis amigas de que siempre, por una cosa u otra, termino disfrazada de la Mujer Maravilla. Y la vi y no pude evitarlo.
Obama pasó a tercer plano, jajaja.
Con Obama después me saqué. Fui a la Casa Blanca, a la despedida que dio a los embajadores, su último discurso adentro de la Casa Blanca.
En todos esos eventos, cenas y discursos, ¿cómo percibiste la hipocresía yanqui, te sentías dentro de un House of Cards?
Hay buenos, malos, hay de todo. Pero hay una cuestión de respeto, ante todo, que, aunque sea un valor básico, me sorprendió. Será porque acá el respeto al legado, a los tiempos, a los intercambios, no se ve mucho. Allá, en el momento del traspaso presidencial hay mucho respeto a pesar de que sean extremadamente diferentes. Vos hiciste tu trabajo y se lo vas a dar a otro a quien eligió la gente. Entonces están todos ahí.
Aunque estén totalmente en contra y no se puedan ni ver...
No importa. Muchas veces me pasó de estar en una mesa de demócratas y republicanos y cuando una persona hablaba la escuchaban y, si les gustaba lo que decía, la aplaudían igual. Está buenísimo, aceptar "esto también está bueno". A veces nos olvidamos un poco. Hay otro pequeño ejemplo que me gustó: allá la primera dama del ex presidente y la primera dama del presidente actual trabajan juntas durante todo el mandato. Son las responsables de la fundación que apadrina y recauda fondos para mantener parques nacionales, monumentos y otros lugares públicos. Obviamente puede haber hipocresía, tanto en este detalle como en otras cuestiones políticas, pero el ejemplo de trabajar juntos está buenísimo.
¿Pensaste en trabajar como actriz allá?
No, no. Me ofrecieron hacer algunas cosas, pero como íbamos a volver... Hice contactos, conocí gente, pero qué sé yo, yo trabajo en Argentina. Lo que sí hice mucho y me encantaba fue asistir a distintos festivales.
Te convertiste en embajadora del cine argento.
Súper orgullosa. Pero ¿a vos no te pasa que viajás y te preguntan de dónde sos y decís "Argentina" y ya está? Te ponés la camiseta, las rayas así celestes, te creés mil. Lo haría siempre.
¿Te costó la decisión de volver o ya extrañabas?
Me dio tristeza separarme de esa gente que conocí, de mis nuevas amigas. Cuando estás sin tu familia, sin tus grupos de amigos de siempre, y estás en un lugar nuevo, surge eso del vínculo que, aunque haya sido poco tiempo, fue muy intenso. Eso fue lo único que me costó dejar. Lloraba. Porque cuando me fui de acá sabía que iba a volver, si todo estaba bien, todo iba a estar igual, pero lo que dejé allá, nunca más. Puede que vuelva, pero esta etapa que viví, con la misma gente, ya no se repite...
Volviendo a tu lugar al lado de Martín, ¿seguís manteniendo distancia y sin meterte tanto en sus campañas políticas?
Lo acompaño en la vida, en todo. Y creo que ya es suficiente.
No públicamente sino más con él.
Sí, yo voy a estar para cuando necesite descansar, desconectarse, y en los momentos importantes, obvio que sí. Pero después, lo otro..., están todos los que trabajan con él, tiene un montón de gente que, si necesita algo, lo puede ayudar. No tenemos que estar pegados. Es como si él me acompañara todos los días a las grabaciones. Qué raro sería, ¿no? O sea, está bien que esté el día del estreno o en una entrega de premios, que me pase a buscar de vez en cuando, como cualquier trabajo, ¿por qué tenemos que mostrar tanto la imagen familiar, que es una persona sensible?
Pasa que eso es parte de la política a veces, la imagen.
No sé, ¿desde cuándo? Desde que se puso esa moda. Porque yo no les conocí a las mujeres a algunos presidentes, mucho menos a los diputados y senadores. Imaginate si todas las mujeres de todos los diputados estuvieran ahí, ¡qué pesadilla! ¿Cuántas seríamos? ¡Un montón! No solo no me sale exagerar la familia feliz, siento que mi vida pasa por otro lado. Y aunque voy a estar para todo lo que necesite, no tengo por qué estar demostrando nada a nadie.
¿Y ahora qué estás haciendo en Buenos Aires?
Terminando de instalarnos, volviendo a la rutina, reencontrándome con el barrio. Igual, ya tengo un montón de planes laborales. El 6 de julio estrenamos Mamá se fue de viaje con Diego Peretti y en septiembre empiezo a rodar El recreo con Juan Minujín.


¿Te gustaría volver a la tele?
Sí, creo que el año que viene voy a hacer tele. Todavía no sé qué, pero tengo ahí un par de cosas. Tengo otros proyectos, cosas que quiero hacer y desarrollar. Seguir haciendo cine. Estudiar. Me compré un piano, un teclado. Un amigo que es director de orquesta me ayudó.
¿Habías estudiado piano?
Nunca. Pero soy cabeza dura, es algo que quiero hacer y lo voy a hacer.
Estás así con todo, ¿no? Haciendo solo lo que tenés ganas de hacer...
Creo que en todo, en la pareja como en las decisiones de vida, familiares o profesionales, cada una hace lo que quiere, como le sale. No podría ser de otra manera. .
¿Qué te sorprendió de esta charla de chicas? ¿Te identifica la onda natural que cultiva Carla? También leé: Ana Wajszczuk: cómo escribió su primer libro no ficciónQué está haciendo Julieta Cajg, la Cayetina
Maquilló Natalí Rensin para Estudio Novillo con Productos Yves Saint Laurent.
Peinó Nacho López Fagalde para Shoot Management.
Agradecemos a Simmons, Arredo y Antonella Delía por su colaboración en esta nota.














4 jul. 2017

[FOTOS | VIDEOS] Carla Peterson en la Avant Premiere de "Mamá se Fue de Viaje"







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