15 jul. 2017

[FOTOS | ENTREVISTA] Carla Peterson: “Quería llevar nuestro teatro a Washington” - Espectaculos Diario Perfil

La actriz protagoniza Papá se fue de viaje, que ya vendió más de 300.000 entradas. Asegura que no quiere que su carrera afecte a su hijo, y que en Estados Unidos lo que más le costaba del protocolo era la puntualidad.

Foto:cedoc


El clima lluvioso se instaló en Buenos Aires ayuda, pero la explicación de que Mamá se fue de viaje siga tercera entre las más vistas de cara al receso invernal, la tiene Carla Peterson: “La fórmula de la película es que es para toda la familia. Ese es un motivo que atrapa a la gente. Acá se divierten los padres y los chicos, pero también pueden ir adultos solos. Está muy bien filmada. Fue muy difícil rodarla por los chicos, que tienen un rol protagónico y que consiguieron cosas muy difíciles, como el niño más pequeño que con dos años hace cosas impresionantes, como improvisar una escena”. La comedia de Ariel Winograd, que ya superó los 300 mil espectadores, de entrada comenzó a llamar la atención a partir del tráiler que se viralizó entre grupos de Whatsapp de madres que parecían conectar perfectamente con los motivos que llevan al personaje de Peterson a dejar a su marido al cuidado de los hijos y tomarse vacaciones. Igualmente, la mujer del ex embajador en Estados Unidos y actual candidato a diputado porteño, Martín Lousteau, aclara que el avance “es un poco engañoso porque creés que en algún punto es una película para que las mujeres se rían de los hombres y no es eso. No es sólo para identificarse con un matrimonio”.

- Destacabas a los chicos de la película, en días contaste salidas muy divertidas de tu hijo. Aunque tenga 4 años ¿Lo imaginás siguiendo tus pasos?
- A mí me encantaría, lo veo muy sociable. Le encanta hablar y que lo escuchen. El otro día en un cumpleaños de grandes pidió silencio y que le prestaran atención porque iba a hacer un truco de magia. No tiene ninguna inhibición. Si fuera actor le viene bien, si fuera político también (ríe). Igualmente, todavía estoy tratando de ver qué le gusta. Me encantaría que le guste la música y cosas que a mí me costaron mucho. Recién ahora le estoy explicando dónde trabaja mamá, que hace películas o teatro. El otro día me preguntó si iba a estar en las películas, porque veía un montón de chicos y él no aparecía. No sé, todavía estoy viendo cuáles son sus intereses.

- ¿Cómo ves a la industria audiovisual en momentos donde parece achicarse?
- Se producen cosas, lo que pasa es que se hacen con otros tiempos y para otros lugares, aunque no sé si en cantidad. Veo que hay proyectos interesantes en tele, fuera de la televisión abierta. Hay más coproducciones con Netflix y HBO.... Yo estaba afuera y me hablaban de El Marginal. Gente de otros países de habla hispana que quería ver cosas en su idioma. Estaban todos enganchados, como cuando uno se engancha con Breacking Bad. Sería interesantísimo que todos fuéramos por ahí y que además tuviéramos un espacio de la mejor manera. Respecto al cine, no sé cuánto se está filmando, pero sé que está más difícil pagar una entrada. El cine necesita estar muy apoyado y que el reconocimiento que tuvo en todo este tiempo siga existiendo. Por ejemplo, un programador de un festival muy importante me decía que era uno de los que más corta tickets fuera de las películas norteamericanas. También, el otro día Joaquín Furriel contaba que su película estaba por filmarse, pero que sabía que unas cuantas estaban suspendidas… Hay que estar atentos y no descuidarlo.

- ¿En tu estadía en Washington viste alguna obra que te despertaran ganas de hacer acá?
- Al revés. Yo quería llevar teatro, pero era difícil porque no soy una productora. Pensaba en el público hispano, en obras que si las llevabámos iban a romperla, en un montón de grupos teatrales, cosas chicas para no tener problemas con los costos y las puestas. Me pasaba acá que venía una semana a ver teatro y cualquier cosa que veía me transformaba la cabeza. No quiero hablar mal de su teatro, pero a mí me pasaba eso. A veces sentía que eran cosas que eran parecidas a las que veía en la zona del Abasto, pero con más luces y vestuario. Ojo, no fui a ver todo, pero vi mucho. No me pasaba eso de querer traer algo, sino de sentir que habría que caerles con todo lo nuestro. Se quedarían pegados a la butaca. Con el cine también pasaba. Se sorprendían con las películas que hacemos.

- ¿Qué tareas encaraste en la embajada?
- Quería lograr intercambios con los institutos teatrales. El Kennedy Center con el Teatro Cervantes, por ejemplo. No pudimos hacerlo porque justo acá estaban largando con la programación y a los tres meses nos volvimos. Lo que hicimos fue conectarnos con un argentino que está allá, que se llama Mariano Vales. Él tiene un programa de inserción a la música para aproximadamente 600 chicos de 4 a 18 años que se llama DC Youth Orchestra.  Cuatro filarmónicas y ahora formaron la primera orquesta juvenil de tango en Estados Unidos. Chicos que no son argentinos, que cada vez que alguien quiere escuchar tango se los llama. A ellos se les ocurrió formándola con un bandoneonista argentino.

- Tal vez a tu pesar, trabajaste en políticas culturales. ¿Te ves en un futuro haciendo algo de eso acá?
- No, yo quiero disfrutar. Todo lo hago de manera independiente. Hice las cosas como se hacen en el teatro de acá: te juntas con dos que tienen ganas y nace una orquesta. Las ganas, las necesidades y la creatividad hacen que las cosas salgan. Además, la idea de formar una orquesta se le ocurrió a Mariano Vales. Lo que puedo aportar lo aporto, pero no quiero saber de plata. Todo lo que sea aporte sin recursos es para mí.
- ¿Qué es lo que más te gusta de estar de nuevo en Buenos Aires?
- Este es mi lugar, es donde soy lo que soy, y puedo crecer y vivir las cosas desde adentro, siendo, no relatando. Allá es como que relataba, contaba quien era y cómo es Argentina. Allá podía hacer algo para entretenerme, acá lo hago para modificar algo en mí o en los demás. Desde hacer teatro hasta estudiar algo. Siempre pensé que si hubiera nacido en otro país no sería quien soy. En Argentina hay creatividad, con o sin recursos, y se filma de verdad. Acá aprendí a hacer una obra de teatro con nada y que la sala esté llena. No sé si en otro país hubiese tenido las posibilidades que tuve acá.

El sueño de hacer televisión para el exterior


De Washington se queda con algunas cosas cotidianas. “A veces hay un orden mucho más claro, reglas que hay que cumplir. Las cosas que funcionan son así, no puede venir uno y cambiarlas, y después venir otro y hacer lo mismo”, explica. Si tiene que pensar en lo que más le costó de la vuelta no duda: “Manejar. El tránsito es más ordenado, acá somos distintos. Allá no existe el ‘puedo parar un minutito en doble fila’. Si lo hacés te tenés que enfrentar a un cana de cinco metros y no sabés lo que te va a pasar…”. También dice que vio más atención en el cuidado de lo público, algo a lo que acá todavía no abunda.

- ¿Te costó el protocolo?
- No mucho. Yo acompañaba a Martín y, más que el tener lista una tarjeta de presentación para las reuniones, eran cosas normales como darse la mano. Nada de besos como hacemos nosotros. Cosas de sentido común y no de protocolo. No hubo nada que me haya hecho hacer un esfuerzo mayor, salvo ser súper puntual, algo que a mí me cuesta mucho. Me costaba más entender cómo son los colegios o los cumpleaños de los chicos... Los nenes comen manzana y juegan un rato. Cuando terminan, a la hora y media, cada uno a su casa. Después, se mandan tarjetas de agradecimiento.

- ¿A la hora de elegir un papel, evaluás si podés afectar la campaña de Martín?
- No. La campaña anterior estaba haciendo Venus en piel, digamos que no pegaba mucho. Lo que sí pensaba era que yo me iba todas las noches, Martín estaba todo el día afuera y mi hijo era muy chiquito… Me preocupa mi casa. Nada de lo que pueda hacer arriba del escenario debe afectarlo.

- Volvés al cine con Hernán Guerschuny. ¿La televisión no te tienta?
- Me gustaría hacer tele. Estaría buenísimo que sea algo para acá, pero también para afuera. Cuanto más podamos expandirnos, mejor. Me encantaría volver a trabajar en algo que esté cercano a la gente.

- Viajan menos nuestras ficciones…
- Bueno, eso es difícil. Las cosas que se hacen para aire no tienen el tiempo que necesitan las que se hacen para vender al extranjero. La televisión abierta es la que mantiene todo y hay que tenerla andando siempre. Cuando nos ponemos a pensar cosas para afuera nos salen bien. La capacidad está.

- ¿Creés que encajarías en alguna de las tiras que están al aire?
- En Las Estrellas podría ser la mamá o una tía (ríe). Los que quedan siempre son los galanes. Ellos la pasan bien. Cada vez con chicas más chicas y nosotras, bué… Qué le vamos a hacer.

Alfredo Mera

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